Próximo objetivo: ¡Costa Rica! (Biofísicos al Caribe)

Sueño final:

Es un hecho que gran parte de las excursiones al extranjero que se realizan desde los centros tienen como objetivo algún viaje fin de curso, etapa, etc, o la visita a monumentos internacionalmente conocidos, galerías de arte, práctica de idiomas, etc.

Me parece muy bien, pero pienso que sería igualmente formativo un viaje con el bello propósito de observar detalladamente un bioma desde dentro, disfrutando de su flora y fauna a través de la vivencia personal que sólo se consigue estando en él. En viajes como éste, no sólo se comprueban las características académicamente estudiadas en las clases, sino que se aprenden cosas que no suelen venir en los libros de texto, pues son patrimonio de conocimiento, en ocasiones exclusivo, de los habitantes y biólogos de la zona. El aprendizaje natural que se consigue con una experiencia así, no puede lograrse de ninguna otra manera, y el recuerdo excepcional que proporciona, sólo puede ser igualado por la fracción se segundo de un sueño maravilloso, con la ventaja innegable, de que no se olvida.

Soy una enamorada del bosque tropical, y aunque consciente de la imposibilidad de llevar a cabo un viaje a gran escala, hacia el continente americano, me he permitido el lujo de imaginar la indescriptible experiencia de organizar un viaje a Costa Rica con mis Biofísicos para adentrarnos en los secretos de la selva en Tortuguero, junto al mar Caribe, sus salvajes parques nacionales como el de Manuel Antonio, la riqueza exótica de su flora y fauna, o el encanto de sus noches cálidas, tomando un baño al aire libre a las dos de la madrugada, para después disfrutar de un merecido descanso con el deleitar sereno de la jungla como música de fondo.

Información de Costa Rica

Iremos completando esta página poco a poco, hablando sobre las etapas de nuestro intrépido viaje. Téngase en cuenta, que todas las fotos que aparecen en este trabajo son originales y hechas por la profesora de Biofísicos Pilar:

Primera etapa: “Los preparativos”

Nuestros Biofísicos han trabajado mucho, y son expertos en Ecología de Cadenas tróficas. Sus estudios sobre el bioma Bosque Tropical les han dejado claro que posee un clima húmedo, con lluvias frecuentes, y temperaturas cálidas durante todo el año. (Más información). También saben que para acudir no es necesario en principio vacunarse de nada, pero sí es recomendable la vacuna de la hepatitis B. Están preparando un completo pero compacto equipaje con ropa en consecuencia: camisetas, pantalones cortos y largos (hay muchos mosquitos), repelente, gorras contra el sol, un adaptador universal para recargar las baterías de sus dispositivos electrónicos, cámaras de fotos, cuadernos de notas y alguna vídeo cámara pequeña para tomar cortometrajes. En el avión no quedan plazas de turista, así que casualmente nos toca en primera clase, así que el viaje, aunque largo, es estupendo. Qué sensación tan extraña ver que llegan las 2 de la madrugada y brilla un sol expléndido. La vista aérea de Costa Rica antes de aterrizar es preciosa:


Segunda etapa: “De camino al Parque Nacional de Tortuguero”

Desde San José, una gua-gua (mini autobús) nos llevará hasta el río Tortuguero. Pero antes atravesamos regiones de bosques densos, con especies de árboles siempreverdes entre los que sobresalen: roble, cipresillo, ojoche, olivo, alcanfor, botarrama, nazareno, caoba, y ceiba, entre otros: es el Parque Nacional Braulio Carrillo, famoso por la existencia de algunas especies como el sapo Bufo holdridgei, bautizado así en honor a L. Holdridge incansable investigador biológico, quien en este parque completó gran parte de su labor. Otras especies presentes son las culebras, entre las que destaca la Matabuey (la serpiente venenosa más grande de América), y mastofauna como monos, dantas, jaguares,  venados, tepezcuintles, pizotes, martillas, perezosos, y guatusas; hay que mencionar también la avifauna, compuesta por más de 400 especies como el pájaro campana, pavas, calandrias, jilgueros y quetzales. La foto que ven arriba, es de la Cuenca sobre el río Hondura.

La vista al ascender a la zona montañosa es soberbia. Nuestro guía es un biólogo costarricense, que nos cuenta todo esto con gran lujo de detalles, tanto en español, como en inglés. Por él sabemos que en esta zona se grabó la llegada a la isla de la película “Parque Jurásico”. Me han entrado ganas de volver a verla, la verdad.

Tras la subida, comienza el descenso entre montañas, que termina en la cuenca donde confluyen el río Hondura de aguas cristalinas, con el río Sucio, cuyas aguas de color amarillo intenso, proceden del origen sulfuroso relacionado con el volcán Irazú. El punto de corte de ambos ríos, señala la unión de las provincias de San José, Cartago y Limón.

Tras atravesar múltiples plantaciones de piñas y plátanos, paramos a tomar el típico desayuno costarricense: Gallo pinto con huevos y plátano asado. De frutas siempre ofrecen papaya y zumo de guanábana, que es como una chirimoya gigante, rica en vitaminas y aminoácidos esenciales. Entre medias volvemos a hacer otra parada en un jardín tropical, para ir al WC. Son impresinantes las flores exóticas que adornan el camino, siendo especialmente llamativas las de la familia de las Bromelias:

También vemos tucanes y ranas arborícolas como la calzonuda (agalychnis callidryas), que aparece en el portada de nuestro libro de Ciencias Naturales. Suelen pasar las horas en las bromelias, o pegadas a una hoja verde. Hemos realizado el viaje en julio, la época de lluvias, que da lugar a estanques y charcas diversas, donde se reproducen. ¡Es un placer conocerla y verla al natural!:

Por cierto, los mosquitos nos asedian. Llevamos pulseras y parches repelentes por todo el cuerpo, y casi no hacen nada. Lo único que parece proteger un poco más, es el repelente en spray, pero es muy agresivo para la piel.

Finalmente llegamos al borde del río Tortuguero, donde nos espera una lancha para conducirnos hasta el Samoa lodge, un pequeño hotel estructurado en cabañas, delicadamente embebidas en la tranquilidad exótica y misteriosa de la jungla. De momento está nublado, lo que añade un toque de cierto temor a nuestra aventura de camino a la selva. Mientras tanto, espátulas rosadas, y caimanes parecen observar con recelo a las “lanchas invasoras” en su territorio. Tenemos la sensación de que para ellos, nosotros somos los extraños:

Mucha gente se pregunta cuáles son las diferencias entre cocodrilos y caimanes. Ambos, son dos de las tres familias principales de esta especie, que se distinguen fundamentalmente por caracteres osteológicos (forma de los huesos) del cráneo. Además, el cocodrilo tiene un hocico en forma de V, mientras que en el caimán es más redondeado, parecido a una U. Los caimanes tienen los ojos más sobresalientes sobre la cabeza, y  los cocodrilos poseen usualmente dientes más grandes, y los muestran más a menudo. Los caimanes hacen nidos de hojas, ramas secas y tierra para poner los huevos, y son necesarios en los ecosistemas donde habitan, para eliminar individuos viejos o enfermos de otras especies de las que se alimentan.

El entorno de Samoa lodge está muy bien preparado, pues la arquitectura del complejo a penas se distinguen entre la vegetación. El área de descanso junto al río Tortuguero es un jardín con amacas para dormir la siesta, una pequeña piscina, y un sendero que cruza una charca para ir al comedor. No hay que caer en la tentación de detenerse en el puente de paso para hacer demasiadas fotos, pues aunque es un área muy bella, también constituye un punto de ataque para los mosquitos.

Al día siguiente nos llevan a un recorrido en lancha por el río Tortuguero, para descubrir y estudiar la fauna de la selva que se esconde entre los recobecos de la frondosa vegetación. Nos resulta admirable la capacidad de distinción de los guías, para descubrir monos, tucanes pico iris y collarejo, perezosos, caimanes, garzas tigre, chocuscos (pico de cuchara), etc:

Por cierto: ¿dónde está el tucán pico iris de la siguiente imagen?. Nuestra cámara no disponía de zoom suficiente para fotografiarlo mejor:

Por la tarde, realizamos una excursión hacia la playa de Tortuguero, uno de los dos nidos más importantes a nivel mundial, del desove de la tortuga verde. Llegar a ella implica atravesar la jungla en toda su majestuosa extensión. De forma que atiborrados a repelente en spray, nos adentramos en este paraíso vegetal y exótico, donde cada rincón es todo un capítulo a estudiar, y un regalo para la vista:

Mientras caminamos, los monos araña nos siguen sobre las copas de los árboles. Su agilidad les permite pasar de una rama a otra con la suavidad de los mejores acróbatas, gracias a sus ágiles extremidades y su cola prensil. Se desplazan en grupos, siguiendo una ruta liderada por una hembra, aunque si no encuentran suficiente alimento, el grupo se disgrega:

Es un viaje que sabe mejor en silencio, pues la naturaleza habla constantemente de muchas formas. Sin embargo, por dentro se siente una tensión palpitante que pone a punto los cinco sentidos. El sudor es un compañero agobiante, pero a nadie se le ocurre quitarse la ropa de manga larga, pues los mosquitos no perdonan. Me pregunto si fue así como se sintión Jane la primera vez que cruzó la jungla con Tarzán, y me sigo preguntando cómo sobrevivió al ataque de estos hematófagos con su ligero “taparrabos”.

Hemos leído en sucesivas ocasiones, que las plantas se mueven sin desplazarse (tropismos, nastias). Después de visitar Costa Rica, ninguno de nuestros Biofísicos volverá a decir lo mismo. En esta excursión por la jungla, hemos fotografiado al “árbol que camina”. La forma en que lo hace, es un ejemplo muy curioso, que demuestra la adaptación de las especies al biotopo en el que viven. Nos informan de que estos árboles crecen en el bosque tropical centroamericano. Su lucha por conseguir acceso al Sol entre la frondosa vegetación que les rodea, hace que sus raíces sobresalgan bastante de la tierra, y crezcan hacia los claros de luz, dejando secar las de las zonas más sombrías. Así, con el paso de los meses se van moviendo centímetro a centímetro, hasta alcanzar la posición deseada, donde los rayos solares les permitan cumplir con el proceso mágico, por el que la naturaleza les ha declarado productores: la fotosíntesis.

Como adaptación del mismo tipo, destaca el desarrollo de los tejidos foliares, y pudimos ver también muchas plantas epífitas, contribuyendo a la densidad de la vegetación.

Posteriormente damos una vuelta por el pueblo de Tortuguero. Nos detenemos a la puerta de la escuela, (es temporada de clases para ellos), y fotografiamos algunos trabajos de los alumnos.

Finalmente llegamos al otro extremo de la jungla, donde está el mar: las playas del Caribe que ubican a las reservadas tortugas verdes. Quedamos algo desencantados al no ver ninguna, y saber que no podemos bañarnos por los tiburones, que acechan la presencia de despojos de las mismas. Sin embargo, nuestro guía nos explica que hemos llegado en temporada de desove, y hay muchas probabilidades de observar una puesta de huevos. Por todo ello, estas playas son poco frecuentadas. Si las tortugas que vienen a la orilla para desovar, sospechan que pueden ser acechadas por algún posible depredador, vuelven al mar sin desovar. Sin embargo, una vez que escogen un sitio que consideran seguro, hacen un agujero en la playa, e inician la puesta que es imparable hasta que terminan. Sólo en este momento pueden ser observadas, aunque no fotografiadas ni grabadas, por lo que los vídeos de todo el proceso que van a ver a continuación, han sido buscados y seleccionados desde youtube. ¿Quién los ha grabado entonces?…

http://www.youtube.com/watch?v=8wJY_f4n_L4&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=HfPsMFyDqbs

http://www.youtube.com/watch?v=jxBUh89RWNw&feature=related

Los guías y  vigilantes de tortugas se hablan mediante walkie-talkies, y nos hacen saber que no es posible observar la puesta por la tarde, pues no ha venido ninguna tortuga. Sin embargo, de noche algunas se acercan, y sobre las 24:00 horas vamos a verlas. El proceso es tal y como aparece en el primer vídeo, aunque visto en directo resulta especialmente impresionante. Debo confesar que he sentido cierta pena del pobre reptil. ¿Qué pensará de nosotros, sus pacíficos observadores, mientras no puede parar de desovar?.

Volvemos al Samoa lodge en lancha cuando ya ha oscurecido. Los sonidos de fondo del bosque tropical cambian mucho respecto al día. El canto de los tucanes y el susurro de los monos en una supuesta conversación entre ellos, constituye todo un contraste frente al rítmico criquear de fondo de los grillos,que suele escucharse en el bosque caducifolio en España. La noche costarricense en la jungla es cálida y misteriosa. Aunque son cerca de las 2 de la madrugada, al llegar nos sugieren que tomemos un baño relajante en la piscina del hotel, pues como oimos: ¡Acá nunca hace frio señores!, y es cierto. El bosque tropical se caracteriza por poseer temperaturas cálidas y húmedas durante todo el año, como bien dice nuestro libro de texto. Según nos dicen, hemos disfrutado de un tiempo inusualmente bueno durante estos tres días, y en efecto, cuando nos vamos comienzan las lluvias, que se repiten periódicamente durante todo el día.

Es estupendo poder constatar estos datos a través de esta inolvidable vivencia.

Tercera etapa: “Visita al volcán Poás”

Situado en la provincia de Alajuela, es un hawaiano con cráter de 300 m de profundidad, y 1,7 Km de diámetro, que tiene pequeñas emisiones de gases y una laguna ácida. Posee otro cráter más antiguo, llamado Botos, con un lago en su parte central, de aguas verdes debido a la cantidad de ácido sulfúrico. Si queréis acceder a información más detallada, podéis encontrarla pinchando aquí por ejemplo: Volcán Poás.

Nosotros sólo podemos ofreceros una foto tomada desde cierta distancia, y otra del entorno de aguas termales en el que estuvimos. C0nstituyen un entorno de varias piscinas y cascadas naturales que aprovechan el calor residual de la zona. Algunas llegan incluso a los 45º, recomendando al visitante que no pase más de unos 8 minutos en ellas. Posteriormente tienen una piscina de agua más fria para darse un baño final de contraste, y activar la circulación. Uno de mis Biofísicos y yo, tenemos colon irritable, por lo que evitamos esta última piscina.

Última etapa: “Visita al Parque Nacional Manuel Antonio”

Nuestra etapa final pasa por Guanacaste, playa Jacó (donde nos alojaremos), y una última excursión al Parque Nacional Manuel Antonio. Ya estamos en la costa del Pacífico. Playa Jacó es una zona de surfistas por el oleaje. También nos damos una vuelta por el pueblo, y entramos en un supermercado, por la curiosidad que suscita ver las frutas que venden. Casi nada que ver con las fruterías españolas.

Una gua-gua nos lleva de camino a  Quepos, en la provincia de Puntarenas. A unos 7 Km de allí se ubica el P.N de Manuel Antonio, toda una sucesión de playas paradisíacas, bordeando zonas montañosas y de verde y denso follaje. Por el camino nos encontramos una iguana y varios monos cara blanca, que desarrollan sus escaramuzas en torno a los visitantes sin ninguna vergüenza. Nos hace pensar que están acostumbrados a ver gente. Sin embargo, se advierte que está prohibido darles de comer. Tras el paseo, tomamos un baño en una de las playas. Sus aguas están tan tranquilas que parece una piscina.

Al ver algunas costas, no podemos evitar rememorar ciertas escenas de la película “Piratas del Caribe”, y aunque somos conscientes de que estamos en el Pacífico, ¿alguien ha visto a Jack Sparrow?…

Ha sido incleíble.

Con casi más pena que gloria, volvemos a Madrid, eso sí, animando a todos los costarricenses a hacernos una visita. Nosotros también tenemos muchas cosas estupendas que merece la pena ver. ¡Canto por la unión entre culturas!.

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